Contextuales
20 de Enero de 2026 | 12:25
Opinión

Teka estructura su enfoque ambiental a partir de criterios de ecodiseño

En el ámbito industrial, el ecodiseño se presenta como un concepto clave que permite prever impactos y guiar el desarrollo técnico desde una perspectiva ambiental. En el caso de Teka, este enfoque se refleja en procesos donde se examinan aspectos como la eficiencia energética, la selección de materiales y el diseño de sus productos, alineándose con normativas sectoriales específicas. La efectiva aplicación de estos criterios se fundamenta en sistemas de gestión ambiental integrados en su estructura productiva, lo cual facilita su incorporación durante la fase de fabricación.

Analizar el impacto ambiental desde el comienzo del ciclo industrial transforma la comprensión del desarrollo del producto. Cuando se incluyen criterios ambientales en las decisiones de diseño inicial y se sustentan con sistemas de gestión certificados y marcos regulatorios claros, la reducción de los impactos ya no es una modificación posterior, sino una parte intrínseca del proceso productivo. De este modo, el desarrollo del producto se establece como el inicio de una gestión ambiental que acompaña de manera continua a toda la cadena de valor.

Cómo gestiona Teka el ecodiseño

En primer término, es importante señalar que Teka posee diversas fábricas que cuentan con la certificación ISO 14001, un estándar internacional que establece métodos para identificar impactos ambientales, manejar procesos, y aplicar medidas de mejora. Estas certificaciones aseguran que los criterios fijados durante el desarrollo de sus productos se mantengan coherentes en la fase industrial, favoreciendo así una gestión ambiental consistente a lo largo del proceso.

El ecodiseño también influye en la gestión de recursos durante la producción. Al incorporar variables ambientales desde la fase de diseño, se impulsa un proceso de fabricación más ordenado, con un uso más eficiente de materiales y un manejo más efectivo de los residuos. Los sistemas certificados permiten cuantificar consumos, evaluar procesos y establecer indicadores ambientales que proporcionan información relevante para ajustes técnicos posteriores. Un ejemplo notable es el trabajo realizado en la optimización y reducción de embalajes, donde los ajustes en el diseño del packaging permiten disminuir el uso de materiales sin comprometer la integridad del producto durante el transporte. Los sistemas certificados facilitan la medición de consumos, la revisión de procedimientos y la creación de indicadores ambientales que son cruciales para realizar ajustes técnicos en el futuro.

Las regulaciones europeas vinculadas al ecodiseño y la eficiencia energética (como la Directiva 2009/125/CE, la extensión contemplada en el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) y el Reglamento (UE) 2017/1369) conforman el marco que rige estas decisiones. Teka integra estos requerimientos en las fases técnicas de desarrollo de productos, lo que permite una alineación entre diseño y normativa desde el inicio del proceso. Este enfoque se manifiesta, por ejemplo, en la notable variedad de electrodomésticos en diferentes categorías con certificación energética A, resultado de decisiones de diseño orientadas a optimizar el consumo durante su uso. Esta integración reduce la necesidad de adaptaciones posteriores durante la fabricación y facilita el cumplimiento normativo en los distintos mercados en los que opera la compañía.

El ecodiseño también desempeña una función organizativa dentro del proceso industrial. Equipos de ingeniería, desarrollo y medio ambiente trabajan en conjunto para incorporar criterios ambientales en el diseño de nuevos productos. Esta colaboración se apoya en los sistemas de gestión ambiental implantados en las fábricas de Teka, que proporcionan procedimientos claros, controles operativos y datos útiles orientados a la mejora paulatinamente del desempeño ambiental.

Finalmente, la durabilidad y el rendimiento en uso representan dimensiones críticas que deben ser destacadas. Las decisiones tomadas durante la fase de desarrollo impactan directamente en la vida útil del producto y su eficiencia a lo largo del tiempo. Al integrar criterios ambientales en esa fase inicial, Teka aborda la reducción del impacto desde una lógica técnica asociada al diseño, generando efectos que perduran durante el uso habitual del electrodoméstico.