Contextuales
20 de Febrero de 2019 | 11:54
Mascotas

Consejos para adoptar perros y gatos

La superpoblación de animales domésticos, como los gatos y los perros, es un problema. El alto índice de animales que, a la postre, son abandonados en las calles, produce un overbooking en las protectoras de animales.

La desgracia nos se hace esperar en estos casos: la falta de medios, como el espacio o recursos alimenticios, lleva a muchas protectoras a tener que sacrificar a muchos animales.

Por esa razón, cada vez hay más campañas de adopción que buscan terminar con el comercio de animales, un fin lucrativo que solo busca explotar a los animales para llenarse los bolsillos y que no incide positivamente de ninguna manera en la mejora de las protectoras como administración y continente.

Los seres humanos somos irresponsables y especistas. Es decir, solemos percibir a los animales no como seres vivos con derecho a la vida digna, sino como regalos o otrofeos.

Es por eso que los abandonos se acaban produciendo en masa, como si un perro o un gato fuesen productos a devolver en una tienda para recuperar el dinero perdido.

Sin embargo, muchas veces lo que ocurre es que existe un desconocimiento importante sobre el proceso de adopción; que, en lo que a la compra de material y alimentos se refiere, sí que implica un gasto económico posterior por parte del adoptante, que puede si lo desea solicitar créditos rápidos en WannaCash.es o esperar hasta haber ahorrado suficiente dinero.

Para empezar, acude a una protectora, aunque también son válidos los refugios, los albergues y asociaciones destinadas a la protección de los animales.

Estas organizaciones sin ánimo de lucro buscan realmente encontrar una buena familia dispuesta a acoger a cachorros y animales adultos según sus condiciones físicas y psicológicas específicas.

Por otro lado, no es buena idea escoger un perro o un gato de una raza que a nosotros nos guste mucho. De nuevo, hemos de recordar que esa clase de decisiones reducen a los animales a objetos.

Es importante adoptar al animal con el que exista una buena relación inicial; en otras palabras, que él o ella acepte al humano. Lo demás consiste en comprometerse.